Tijuana y San Diego comparten un pasado geológico común

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A 21,3 metros de profundidad, el suelo de la frontera no distingue nacionalidades. En agosto de 2019, los agentes antidrogas de México y especialistas del grupo de acción de túneles de San Diego mapearon una estructura de 1.313 metros de longitud que conectaba un sitio industrial de Tijuana con una zona urbana estadounidense.

No se trataba de un simple agujero. El túnel contaba con ascensor, vías férreas para vagonetas, sistemas de ventilación, drenaje y una acometida eléctrica de alto voltaje. El Agente Especial Carel Morand destacó que la sofisticación de esta obra evidenciaba el despliegue de recursos de las organizaciones criminales transnacionales para el contrabando.

Disparidad económica y unidad geológica en la frontera

La superficie miente. Mientras el Producto Interno Bruto de San Diego alcanzó los 257.000 millones de dólares en 2022, el de Tijuana se situó en 458.000 millones de pesos mexicanos, una cifra que representa aproximadamente 22.000 millones de dólares.

Esta brecha de diez veces es irrelevante cuando se retrocede millones de años.

Bajo el asfalto y las cercas, las dos ciudades comparten una historia natural idéntica. Los estratos geológicos no reconocen la línea divisoria impuesta por los tratados políticos, revelando que el territorio es, en esencia, una sola entidad biológica y mineral.

Refugios humanos y la arquitectura del miedo

En 2013, la desesperación obligó a cientos de mexicanos y centroamericanos deportados a excavar su propia supervivencia. Para evadir el acoso policial y la delincuencia, construyeron los llamados 'pocitos' en las riberas del río Tijuana.

Eran túneles de un metro de profundidad y hasta 15 metros de largo, cavados en tierra reblandecida por las lluvias. Unas 200 personas vivían en cerca de 30 de estos refugios, utilizando maderos arrastrados por la corriente para evitar que el techo colapsara sobre ellos.

El acceso era precario; requería retirar camuflajes de madera y basura para saltar al interior, pues no existían escaleras. En aquel periodo, Tijuana se convirtió en la ciudad con el mayor volumen de deportaciones anuales desde Estados Unidos, alcanzando las 100.000 personas.

El rastro de los proboscidios en el suelo binacional

La presencia de mastodontes en la región es un hecho documentado que une a ambas urbes. En enero de 2023, el Instituto Municipal de Arte y Cultura Tijuanense coordinó con la Universidad Autónoma de Baja California Ensenada el traslado de restos fósiles encontrados en San Antonio del Mar hacia la ciudad.

Estos ejemplares, conocidos coloquialmente como 'Tijuanodonte', pertenecen a una familia extinta cuyos parientes vivos más cercanos son los elefantes. Aunque se les suele confundir con los mamuts, los mastodontes americanos poseían una constitución más robusta, especialmente en las patas.

En San Diego, el yacimiento de Richard Seruti ofrece datos aún más disruptivos. Se encontraron fragmentos óseos de mastodonte con marcas de impacto producidas por piedras. Si estas roturas fueron intencionales por parte de homínidos, la presencia humana en América sería muy anterior a los 26.000 años aceptados habitualmente.

De la misión jesuita a la República Socialista fallida

El territorio estuvo habitado por los indígenas kumiai antes de que Juan Rodríguez Cabrillo navegara la zona en 1542. No fue hasta 1769 que el misionero franciscano Fray Junípero Serra pisó el suelo de la actual Tijuana, integrando el valle a la misión de San Diego de Alcalá.

La demarcación entre la Alta y la Baja California fue confusa durante décadas. En 1773, Francisco Palou marcó el límite físico con una cruz en un cerro llamado El Descanso, asignando rancherías como Otai y San Isidro a la jurisdicción de la misión.

El siglo XX trajo conflictos ideológicos violentos. En 1911, los hermanos Flores Magón intentaron fundar una república socialista en Baja California. Asaltaron Tijuana, que entonces tenía menos de 100 viviendas, pero fueron derrotados por fuerzas locales lideradas por el Teniente Miguel Guerrero.

Auge y caída del turismo del vicio

La prohibición de cantinas y apuestas en California en 1911 impulsó la economía de Tijuana. Los emprendedores y apostadores cruzaron la frontera para satisfacer la demanda de alcohol, juego y trabajo sexual.

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Aparecieron el Hotel Hidalgo y el Casino Aguacaliente. Este último, fundado por el general Abelardo Rodríguez, atrajo a estrellas de Hollywood y figuras como Al Capone. El complejo incluía galgódromo, campo de golf y un aeródromo para vuelos provenientes de Los Ángeles.

El modelo colapsó en 1935 cuando el presidente Lázaro Cárdenas prohibió los casinos en México. El centro turístico fue expropiado para convertirse en el Centro Escolar Industrial.

Crónicas de violencia y tragedias urbanas

La memoria de Tijuana está marcada por eventos traumáticos. El 16 de febrero de 1938, una turba de mil personas incendió el Palacio Municipal para ajusticiar a Juan Castillo Morales, un soldado acusado de agredir a una niña; fue fusilado al día siguiente.

Otra herida profunda ocurrió el 22 de diciembre de 1950, cuando un cortocircuito en el salón del Coliseo provocó un incendio durante una posada infantil. Decenas de personas murieron aplastadas debido a que el local solo contaba con una salida de emergencia.

El 23 de marzo de 1994, el asesinato de Luis Donaldo Colosio en el barrio Lomas Taurinas situó nuevamente a la ciudad en el centro de la atención internacional.

Paleontología marina y el mercado negro de fósiles

En la zona de Playas de Tijuana existen depósitos del Plioceno con más de 5 millones de años de antigüedad. Son principalmente caracoles y almejas preservados en rocas, una reserva que carece de protección oficial.

El paleontólogo Francisco Aranda advierte que existen hasta siete zonas de alta importancia en Baja California. Sin embargo, la urbanización agresiva y el tráfico ilegal en redes sociales ponen en riesgo estos hallazgos; algunos fósiles pequeños se venden por hasta 3.000 pesos mexicanos.

Los depredadores del Cenozoico y el perro antiguo

El registro fósil de San Diego revela la existencia de especies como el Smilodon pangurbana, un tigre dientes de sable identificado en 2022. Este hallazgo, basado en un fragmento de mandíbula encontrado en Scripps Ranch, ayuda a comprender la dispersión de los félidos entre Norte y Suramérica.

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También destaca el descubrimiento de un 'perro antiguo' en Otter Ranch. El esqueleto, datado entre los 24 y 28 millones de años, pertenece al grupo de los arques.

Este canino prehistórico caminaba por las praderas mucho antes de que los humanos cruzaran el estrecho de Bering con perros domesticados hace 14.000 años.

Dinosaurios y la fragmentación del supercontinente

Hace 40 millones de años, la región fue el hogar del Lambeosaurus, un herbívoro de cresta, y el Albertosaurus, un tiranosaurio de 9 metros. El Aleto pelta, un dinosaurio acorazado, es una especie única encontrada solo en el oeste de México y el sur de California.

La geografía cambió drásticamente durante el Neógeno, cuando una porción de tierra se separó de la costa de México para formar la península de Baja California y el Mar de Cortés.

Este proceso dejó tras de sí un cementerio biológico que sigue emergiendo. El 10 de junio de 2024, las autoridades mexicanas localizaron un nuevo túnel de contrabando en la aduana de Otay, el tercero detectado en esa zona específica en los últimos 4 años.

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