Paramount colapsa: el fin de un imperio de Hollywood

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La sede de Paramount Pictures en la 5555 Melrose Avenue, California, fue durante décadas el epicentro de la cultura pop global. Desde allí se coordinaron producciones que definieron el cine moderno, como El Padrino, Titanic o Forrest Gump, consolidando al estudio como el segundo más antiguo de Estados Unidos y el sexto a nivel mundial. Sin embargo, la maquinaria que sostuvo este imperio durante más de un siglo hoy muestra grietas profundas y una estructura financiera que amenaza con derrumbarse.

La gestión de Sumner Redstone y el auge de Viacom

La trayectoria de la compañía cambió drásticamente en 1994 cuando Sumner Redstone, el cerebro detrás del conglomerado Viacom, adquirió Paramount. Redstone ya había expandido su dominio mediante la compra de MTV en 1985 y Comedy Central en 1991, diseñando una red de entretenimiento que integraba la televisión por cable con el cine. Esta estrategia permitió a la empresa dominar la taquilla y la pantalla chica simultáneamente, estableciendo alianzas internacionales que generaron miles de millones de dólares.

El poder de los Redstone no se limitaba a los balances contables. En los años 90, Redstone se convirtió en una figura central de Hollywood, frecuentando estrenos rodeado de estrellas como Tom Cruise y Tom Hanks. Su control se extendió a CBS y Nickelodeon, creando un ecosistema mediático donde el flujo de capital parecía inagotable.

Fue una era de expansión agresiva.

En 1981, el estudio intentó diversificarse entrando en la industria de los videojuegos con la compra de Sega. A pesar de estos movimientos, Paramount mantuvo su prestigio artístico y comercial, logrando que películas como Corazón Valiente y Titanic se llevaran el Oscar y dominaran la recaudación global.

El choque frontal contra el modelo de Netflix

La estabilidad de Paramount se quebró cuando el consumo de contenidos migró hacia el streaming. Mientras Netflix transformaba la forma de distribuir entretenimiento, los ejecutivos de Paramount ignoraron la velocidad del cambio. La televisión por cable, que era la columna vertebral de sus ingresos, empezó a perder usuarios frente a plataformas digitales.

Este proceso no afectó solo a Paramount; incluso Disney tuvo que ejecutar despidos masivos para recortar costos millonarios. No obstante, el estudio de los Redstone respondió con una lentitud letal. En 2016, el entonces director ejecutivo Philip Dauman intentó vender una participación minoritaria del estudio para obtener liquidez, pero Redstone, a sus 93 años, rechazó la venta por un apego sentimental al negocio familiar.

El costo de esa terquedad fue la pérdida de una ventana de oportunidad crítica.

El declive financiero bajo el mando de Shari Redstone

Tras la muerte de Sumner en 2020, su hija Shari Redstone asumió la presidencia con la convicción de que el streaming podía salvar la empresa. Para ello, impulsó la creación de Paramount Plus, invirtiendo miles de millones de dólares en contenido exclusivo y expandiendo franquicias como Yellowstone y Star Trek. A pesar del despliegue de capital, la ejecución fue deficiente.

Los datos son demoledores. En noviembre de 2023, la audiencia de Paramount Plus no alcanzó ni el 1% de la visualización total, siendo superada incluso por servicios menores como Tubi, Roku Channel o Peacock. El resultado operativo fue un agujero financiero: se estima que el negocio de streaming perdió cerca de 1.500 millones de dólares en el año fiscal 2023.

La empresa entró en una espiral de desvalorización. Mientras que hace cinco años su capitalización rondaba los 30.000 millones de dólares, hoy se sitúa por debajo de los 9.000 millones. A esta caída de valor se le suma una deuda superior a los 16.000 millones de dólares, una cifra que asfixia cualquier intento de reinvención orgánica.

Estrategias fallidas y la presión de Wall Street

La gestión de Bob Bakish, exconsultor de gestión y CEO de la compañía, se centró en una misión casi imposible: hacer rentable el streaming sin el capital suficiente. Bakish intentó recaudar fondos vendiendo activos valiosos, como la sede de CBS en Nueva York y la editorial Simon & Schuster. También implementó recortes drásticos de gastos para intentar estabilizar el flujo de caja.

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A pesar de que Paramount Plus logró captar 50 millones de suscriptores y que la compra de Pluto TV en 2019 resultó ser un acierto publicitario, el entorno macroeconómico jugó en contra. La inflación y el aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos encarecieron el crédito y frenaron el crecimiento de la industria.

Bakish cometió errores tácticos al rechazar ofertas de venta para activos específicos. General Atlantic ofreció más de 3.000 millones de dólares por Showtime, pero el CEO insistió en que valía 5.000 millones, integrándolo finalmente en Paramount Plus. Lo mismo ocurrió con BET, donde rechazó ofertas de 2.000 millones buscando un precio más alto. Estas decisiones alienaron a la junta directiva y a la familia Redstone, quienes veían cómo sus dividendos se recortaban continuamente.

La búsqueda de un comprador y el factor Skydance

Actualmente, Shari Redstone contempla la venta del negocio que su padre se negó a ceder. National Amusements Inc., el holding familiar, depende de las inyecciones de efectivo de Paramount para sostener su propia cadena de cines, que también atraviesa dificultades. Esto ha llevado a la realización de subastas informales y reuniones con más de una docena de posibles compradores.

Entre los interesados destaca David Ellison, CEO de Skydance Media. Ellison mantiene una relación de 15 años con el estudio, habiendo producido éxitos como Top Gun Maverick y participando en franquicias como Misión Imposible. Junto a su padre, el multimillonario Larry Ellison, ha presentado una oferta preliminar por National Amusements.

Sin embargo, la operación es compleja. Las altas tasas de interés hacen que las fusiones sean costosas y el volumen de deuda de Paramount reduce el atractivo para cualquier inversor. Otras opciones sobre la mesa incluyen conversaciones con Warner Bros. Discovery y la posibilidad de que la compañía abandone el streaming para convertirse únicamente en una productora que venda sus contenidos a terceros.

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El síntoma de una industria en crisis

El colapso de Paramount no es un evento aislado, sino la manifestación de una crisis estructural en Hollywood. El estudio intentó evitar el destino de la industria musical o de la prensa escrita, que fueron aniquiladas por la llegada de internet, pero lo hizo sin la innovación necesaria. La migración del público menor de 34 años hacia TikTok, YouTube y Amazon Prime dejó a las cadenas tradicionales sin su motor de crecimiento.

La familia Redstone podría haber evitado este escenario en 2019, cuando la compañía valía varias veces más que ahora y Netflix mostró interés en una adquisición. En lugar de eso, apostaron por una batalla de desgaste contra gigantes tecnológicos que operan con reglas financieras distintas.

Hoy, la participación de la familia en el negocio está valorada en aproximadamente 1.000 millones de dólares, una cifra insignificante comparada con los 5.000 millones que representaba en 2015.

¿Podrá un estudio con un siglo de historia sobrevivir a una deuda de 16.000 millones de dólares o estamos presenciando la liquidación final de la era dorada de la televisión?

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