Suiza lucra con la guerra y el trading de materias primas

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Solemos creer que los mayores beneficiarios de un conflicto bélico son los fabricantes de armamento o las potencias que imponen sanciones para doblegar al adversario. Estados Unidos y China suelen ocupar el centro de esta narrativa, ya sea vendiendo misiles o absorbiendo energía barata de países aislados. Sin embargo, la realidad financiera es más cínica y se desplaza hacia un centro neurálgico donde no se dispara una sola bala ni se fabrica un proyectil.

Ginebra opera como la oficina de liquidación de las crisis globales. Mientras el mundo observa el frente de batalla, un tercio de los barriles de petróleo del planeta se comercializan en suelo suizo sin que el crudo llegue a tocar la tierra.

¿Cómo logra Suiza capitalizar el caos energético?

El sistema se sostiene sobre la figura del trader de materias primas. Estos agentes no producen petróleo ni siembran granos; su función es garantizar la liquidez del mercado, asegurando que la mercancía fluya hacia quien esté dispuesto a pagar el precio más alto.

En la práctica, actúan como el lubricante de la economía global, pero también como el motor de la especulación. Operan en largo cuando prevén que el precio subirá y en corto cuando creen que caerá, manipulando el mercado para extraer ganancias masivas en operaciones rápidas.

Esta estructura ha transformado la economía helvética. En 2022, el trading de materias primas representaba el 4% del PIB y empleaba a 100.000 personas, superando el aporte del turismo. Dos años después del inicio de la guerra en Ucrania, el trading de petróleo ya alcanza el 8% del PIB, equiparándose en tamaño al sector bancario del país.

El mecanismo invisible para evadir sanciones internacionales

La neutralidad suiza no es solo una postura diplomática, sino una ventaja competitiva. El temor de Berna a que las operaciones rusas se trasladaran definitivamente a Dubái retrasó la aplicación de sanciones contra el Kremlin.

Aun después de alinearse con Occidente, el flujo de activos no se detuvo. Se estima que entre el 50% y el 80% de las materias primas rusas siguen transándose en Suiza mediante rutas indirectas.

El esquema es sencillo. Rusia vende petróleo a entidades en Dubái y estas, a su vez, lo comercializan a firmas suizas que redistribuyen el recurso por todo el mundo, incluida Europa. Es un espejo de la estrategia alemana, que envía bienes a Rusia a través de países del Cáucaso.

¿Quiénes dominan la jerarquía del trading en Ginebra?

Si se analiza el top 10 de empresas con mayores ingresos en Suiza, los nombres tradicionales como Nestlé o Roche quedan relegados. La lista está dominada por gigantes del trading.

Empresas como Vitol, Trafigura, Glencore, Cargill, Gunvor, Mercuria y Cofco encabezan la recaudación. Estas firmas han dejado de ser simples logísticas para convertirse en conglomerados integrados que poseen barcos y terminales de almacenamiento.

Este control físico, sumado al uso de minería de datos y programación, les otorga un monopolio de información. Saben exactamente cuándo comprar y vender, exprimiendo cada centavo de la volatilidad generada por la guerra.

Las cifras récord que impulsan la riqueza helvética

El impacto financiero es obsceno. Según un reportaje del Financial Times, la industria del trading de materias primas alcanzó ingresos récord de 104.000 millones de dólares el año pasado.

Este salto se debe a la entrada de fondos de cobertura y traders tecnológicos que aprovecharon los márgenes expandidos por la crisis. En 2022, el sector ya había embolsado 99.000 millones de dólares.

Las cuatro firmas principales basadas en Suiza han acumulado ganancias por 50.000 millones de dólares en los últimos dos años. Los incrementos porcentuales son agresivos: Trafigura creció un 230%, Mercuria un 210% y Glencore un 661%.

La impunidad legal como activo estratégico

Suiza es el refugio ideal para las compañías que operan en la zona gris de la legalidad. Su legislación y el secreto bancario facilitan la evasión fiscal y el movimiento de activos opacos.

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El código criminal suizo presenta una laguna crítica: no existen estipulaciones penales para personas jurídicas en delitos de soborno, contrabando o fraude fiscal. Solo las personas naturales son responsables.

Esto permite que las empresas sigan operando mientras sus directivos se blindan. El Departamento de Justicia de Estados Unidos tuvo que intervenir en 2023, imponiendo multas por 1.600 millones de dólares a traders suizos por corrupción y sobornos en América Latina.

El rastro de Gunvor y la corrupción en Ecuador

El caso de Gunvor ilustra la agresividad de este modelo. Registrada en Chiprey pero con sede en Ginebra, la firma fue fundada por el oligarca ruso Gennady Timchenko y Tornevik Pist.

Entre 2013 y 2020, la compañía ejecutó un esquema de sobornos a funcionarios de Petroecuador para obtener petróleo a precios inferiores al mercado. La trama salió a la luz accidentalmente durante la investigación de un caso de lavado de activos conocido como 'Las Torres'.

Para defraudar al Estado ecuatoriano, la firma pagó más de 60 millones de dólares a intermediarios. Como resultado, Estados Unidos impuso a Gunvor una multa de 661 millones de dólares.

Los billonarios que prosperan mientras el mundo empobrece

Mientras el Banco Mundial reportaba que 95 millones de personas cayeron en la pobreza extrema en 2022, la élite del trading multiplicaba sus activos.

Ivan Glencore, exlíder de Glencore, aumentó su fortuna en 5.100 millones de francos suizos entre enero y agosto de 2022. Tornevik Pist duplicó su patrimonio hasta los 3.000 millones de francos desde 2021.

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El sector agrícola no es menos voraz. La familia Cargill ha incrementado su fortuna en 20 millones de dólares diarios desde 2020 debido al alza en el precio de los alimentos. Solo con sus ganancias netas recientes de 67.000 millones de dólares, podrían cubrir el déficit de 5.200 millones del programa mundial de alimentos de la ONU.

La paradoja de la neutralidad y el beneficio bélico

El sistema financiero suizo cierra el círculo. La banca helvética financia a los traders con préstamos asegurados por garantías que aumentan en mercados alcistas. Cuando el trader vende la materia prima cara, paga la deuda y se queda con la diferencia.

El resultado es una simbiosis donde el estado de derecho suizo protege a quienes rompen la ley en otros países. Vitol, el trader de petróleo número uno del mundo, ha sido señalado por The Guardian por comprar hidrocarburos rusos en Turquía para distribuirlos en Europa, alegando que el petróleo ya no es ruso.

Trafigura, por su parte, repartió 1.700 millones de dólares en dividendos en diciembre de 2022, tras obtener ganancias récord de 7.000 millones.

¿Cuántos millones de personas deben hundirse en la miseria para que la banca de Ginebra mantenga su estabilidad y los accionistas de Trafigura cobren sus dividendos?

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