Roma subterránea: el mapa de la ciudad bajo la tierra

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Caminar por las calles de Roma implica pisar capas de historia que el tiempo y la arquitectura superpuesta han sepultado. La ciudad actual no es una superficie plana, sino el resultado de sedimentos urbanos donde los edificios modernos descansan sobre estructuras imperiales, que a su vez se asientan sobre vestigios republicanos.

¿Qué oculta la estructura del Coliseo?

El anfiteatro romano proyectaba una imagen de dominio absoluto sobre la arena, pero la verdadera ingeniería residía en lo invisible. Bajo el suelo de madera y arena se encuentra el hipogeo, una red de túneles y cámaras que el emperador Domiciano ordenó construir para optimizar la logística del espectáculo. Este complejo subterráneo funcionaba como una maquinaria de precisión con dos niveles de pasillos y jaulas donde aguardaban gladiadores y fieras.

El sistema incluía 80 pozos verticales que permitían la entrada inmediata de animales y escenografías a la arena. Para las especies de mayor tamaño, como elefantes o jirafas, los romanos diseñaron ascensores manuales gestionados por grupos de cuatro a ocho hombres mediante contrapesos y ruedas.

La arqueología moderna ha aportado datos precisos sobre la dieta de los asistentes. El uso de robots controlados por cable en las alcantarillas reveló semillas de higos, uvas, moras, melones, aceitunas y nueces. Junto a estos restos orgánicos, los expertos recuperaron dados de hueso, prendas de vestir y monedas de bronce, incluyendo una acuñada en el año 171 para conmemorar el décimo año de gobierno de Marco Aurelio. También hallaron restos óseos de leopardos y leones, lo que ratifica la escala de la importación de fauna salvaje desde confines remotos.

El estadio de Domiciano y la Plaza Navona

La actual Plaza Navona es la huella superficial de un proyecto deportivo del año 86 después de Cristo. El emperador Tito Flavio Domiciano erigió allí un estadio de 275 metros de largo y 106 de ancho, inspirado en la arquitectura griega, con capacidad para 30.000 personas. Fue el primer espacio permanente de la ciudad destinado al atletismo competitivo y a los juegos capitolinos.

El uso del recinto derivó en una degradación progresiva. Tras el incendio del Coliseo en el año 217, el estadio acogió brevemente combates de gladiadores. Con la crisis del Imperio, el espacio se transformó en un burdel y, posteriormente, en refugio para la población empobrecida. Durante el Renacimiento, los constructores saquearon la estructura para reutilizar sus materiales.

Hoy la plaza alberga la Fontana de los Cuatro Ríos de Gian Lorenzo Bernini, la Fontana del Moro y la de Neptuno, pero los restos del estadio permanecen bajo el nivel del suelo.

Una religión para el ejército imperial

En 1931, junto al Circo Máximo, apareció un templo dedicado al dios Mitra. Este hallazgo puso de relieve la existencia del mitraísmo, una fe hermética que se expandió entre los soldados romanos entre los siglos I y IV. Inspirada en la divinidad zoroástrica iraní, esta religión operaba mediante un sistema de siete grados de iniciación y comidas rituales comunitarias.

Los adeptos, conocidos como sing de shioi o unidos por el apretón de manos, se reunían en espacios subterráneos para mantener la privacidad de sus ritos. Debido a su fuerte arraigo en las legiones, el mitraísmo compitió directamente con el cristianismo primitivo por la hegemonía espiritual del Imperio.

El sistema de detención de la cárcel Mamertina

Bajo la iglesia de San José de Falegnami se encuentra la antigua cárcel Mamertina, erigida presumiblemente entre el 640 y 616 antes de Cristo por Ancus Marcio. A diferencia de las prisiones contemporáneas, este lugar no servía para el cumplimiento de condenas prolongadas, sino como un centro de detención temporal previo al juicio o la ejecución.

La tradición sostiene que San Pedro fue uno de sus prisioneros y que en el lugar surgió un manantial milagroso.

¿Cómo funcionaba el Foro Romano?

El Forum Romanum pasó de ser un mercado, llamado foro magnum, a convertirse en el epicentro administrativo y judicial de la capital. En este espacio angular se celebraban elecciones, juicios penales, discursos públicos y procesiones triunfales del ejército.

Las excavaciones oficiales iniciadas en 1898 bajo la dirección del doctor Bacheli buscaron alcanzar el nivel más bajo del foro sin alterar las estructuras existentes. Estos trabajos, financiados por el estado hasta 1925, permitieron identificar ocho templos, entre ellos el de César (29 a.C.), y tres basílicas: la de Emilia, la de Julia y la de Majencio y Constantino.

Hallazgos recientes de cerámica y restos alimentarios sugieren que la fundación de Roma podría ser un siglo más antigua de lo admitido, situándose posiblemente en el cuarto siglo antes de Cristo.

La red hídrica y el Aqua Vergine

El suministro de agua de la ciudad dependía de una red de acueductos, entre los que destaca el Aqua Vergine. Su predecesor, el Aqua Virgo, se construyó en el año 19 antes de Cristo para abastecer el campo de Marte. En 1453, el papa Nicolás V amplió el sistema añadiendo conductos secundarios bajo el campo Marcio. Esta infraestructura es la que permite que hoy funcionen fuentes emblemáticas como la Fontana de Trevi y las de la Piazza del Popolo.

La arquitectura de la muerte en las catacumbas

Las catacumbas de Roma surgieron por una ley que prohibía los entierros dentro de los límites urbanos debido a la escasez de suelo para viviendas. Estas estructuras, excavadas en toba volcánica, fueron utilizadas primero por judíos y paganos en el siglo I, y luego por cristianos a partir del siglo II.

Las Catacumbas de Calixto se extienden por 15 hectáreas y cuentan con cinco niveles y pasillos que suman 20 kilómetros. Se estima que albergaron a 500.000 cadáveres, incluyendo la cripta de los papas entre los siglos II y IV.

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El abandono de estos cementerios ocurrió hacia el siglo X, tras ser profanados por saqueadores. Las reliquias que sobrevivieron fueron trasladadas a basílicas superficiales. El redescubrimiento sistemático de estos espacios no ocurrió hasta 1578, gracias al erudito Antonio Boo.

El saneamiento y la Domus Aurea

La Cloaca Máxima fue uno de los primeros sistemas de alcantarillado del mundo. Diseñada durante la República romana para drenar las marismas y llevar los desechos al río Tíber, evolucionó de un canal abierto a una red subterránea eficiente que conectaba el Forum Augustum con el Ponte Palantino.

Cerca de allí, el emperador Nerón construyó la Domus Aurea tras el incendio del 64 d.C. Este complejo de 300 habitaciones, techos dorados y lagos artificiales fue supervisado por los arquitectos Seller y Severus. Tras la muerte de Nerón, Vespaciano utilizó parte del terreno para erigir el Coliseo y las Termas de Trajano.

El redescubrimiento de la Domus Aurea en el siglo XV, cuando un joven cayó por una grieta en el Esquilino, impactó profundamente en el Renacimiento. Artistas como Miguel Ángel y Rafael estudiaron los frescos originales, cuya influencia es visible en las logias del Vaticano.

Estratos arqueológicos bajo las basílicas

La Basílica de San Clemente funciona como un diagrama vertical de la historia romana. El nivel superior es una basílica medieval anterior al año 1100. Debajo se halla una basílica del siglo VI que fue residencia de un noble y, en su sótano, un templo mitraico del siglo I. El nivel más profundo alberga una villa y un almacén afectados por el incendio del 64 d.C.

De forma similar, la Basílica de San Crisógono, construida entre 314 y 335 por el papa Silvestre I, oculta en su sótano paredes y ladrillos del siglo I que pertenecieron a una vivienda de alta clase. Bajo la Basílica de Santi Giovanni e Paolo se encuentran las Casas Romanas de Celio, un conjunto que evolucionó desde una domus lujosa en el siglo I hasta convertirse en la Domus de los Mártires en el siglo IV.

El comercio y el entrenamiento militar

El Mercado de Trajano, construido entre el 100 y 110 d.C. por el arquitecto Apolodoro de Damasco, es considerado el primer centro comercial del mundo. Sus galerías albergaban oficinas administrativas, tiendas y una biblioteca, todo decorado con mármoles.

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En contraste, el Ludus Magnus fue la escuela de gladiadores más grande de Roma, encargada por Domiciano para profesionalizar los combates. Ubicada al este del Coliseo, sus restos fueron redescubiertos en 1937, aunque gran parte de los cuarteles y la arena de práctica siguen enterrados.

La ciudad del agua y la necrópolis papal

El Vicus Caprarius es un complejo residencial situado a 9 metros bajo la calle, descubierto entre 1999 y 2001. Este sitio muestra la transición urbana: una ínsula (bloque de viviendas) del siglo I que se transformó en una mansión de clase alta en el siglo IV, integrando un depósito de agua masivo.

Finalmente, la Necrópolis del Vaticano se extiende entre 5 y 12 metros bajo la Basílica de San Pedro. Las excavaciones financiadas por el papa Pío XI entre 1940 y 1949 revelaron tumbas imperiales y la tumba de los Julios, además de la zona donde el pontífice buscaba la sepultura del apóstol Pedro.

El conflicto entre el transporte y el patrimonio

El metro de Roma, operativo desde 1955, enfrenta el reto de expandirse en un suelo saturado de vestigios. Con 320 millones de pasajeros anuales, la infraestructura ha tenido que adaptarse a los hallazgos, resultando en la creación de la primera arqueoestación en San Giovanni en 2018.

El proyecto actual en la estación Piazza Venecia pretende construir un museo subterráneo de ocho niveles. Según Andrea Shoti, el objetivo es integrar los tesoros de más de 2.000 años en su contexto original, evitando la traslación de piezas a museos externos.

La expansión del transporte público en Roma depende directamente de la capacidad de integrar el patrimonio arqueológico en la ingeniería civil contemporánea.

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