León: la historia subterránea entre fósiles y catacumbas

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¿Qué se oculta realmente bajo el pavimento de una ciudad que produce el 70 por ciento de los zapatos de México? León, Guanajuato, no solo se sostiene sobre una industria manufacturera que ocupa el cuarto lugar a nivel nacional, sino sobre una superposición de estratos arqueológicos, restos prehistóricos y una red de conductos que oscila entre la utilidad hidráulica y la leyenda urbana.

El rastro de los mamuts en el noreste de Guanajuato

La geografía de la región ha devuelto piezas que obligan a replantear la fauna antigua del estado. En septiembre de 2017, el municipio de Dr. Mora fue el escenario de un hallazgo crítico: un colmillo perteneciente al fósil de un bebé mamut. Cristian Flavio Ríos García, entonces presidente municipal, fue quien dio el aviso inicial sobre el descubrimiento en el ejido Begoña.

El material fue trasladado a los laboratorios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los análisis confirmaron que se trataba, efectivamente, de un ejemplar joven. Este evento marcó la primera evidencia documentada de la presencia de estos probóscidos en el noreste de Guanajuato.

¿Cómo habitaron los chichimecas la zona central de México?

Hacia el año 2010, el cerro de El Peñón, en una colonia cercana a Lomas de Medina, reveló la presencia de la cultura chichimeca. Un grupo de niños encontró un cráneo humano que inicialmente fue tratado por las autoridades como el indicio de un homicidio. La intervención de un antropólogo forense de la PGJ y la posterior notificación al INAH aclararon que los restos databan del año 900 después de Cristo.

Junto a la osamenta, se recuperaron vasijas. Estos objetos confirman que los chichimecas, grupos cazadores y recolectores, dominaron extensas regiones que hoy comprenden Zacatecas, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, Michoacán y San Luis Potosí. El término 'chichimeca' fue impuesto de forma despectiva por grupos mesoamericanos, quienes los calificaban como 'perros sucios e inciviles'.

Los chichimecas migraron desde San Luis Potosí hacia lo que hoy es León en el siglo X. Eran nómadas que no practicaban la agricultura y dormían en cuevas o chozas de carrizos. Sus conflictos internos eran frecuentes, basados en el saqueo de recursos básicos como agua y alimento.

Esta dinámica terminó chocando frontalmente con la llegada de los españoles hacia 1530. Los colonos, que habían introducido la agricultura y la ganadería, veían en los chichimecas a un enemigo mortal. El conflicto escaló hasta que las autoridades virreinales de la Ciudad de México intervinieron para eliminar a estos grupos.

El hundimiento de la Hacienda El Palote bajo la presa

La historia de León también tiene fragmentos sumergidos. La Hacienda El Palote, cuya construcción ya estaba registrada en 1636, fue una propiedad marcada por la disputa del agua. Según documentos de Carlos Arturo Navarro en el archivo histórico municipal, los propietarios, entre ellos Damián de Villavicencio y Catalina de Busto y Jz, lidiaban constantemente con vecinos que extraían recursos hídricos de forma ilegal.

Un avalúo detallado del 18 de diciembre de 1770 describió la propiedad como el 'casco de la hacienda de San Nicolás y el palote'. Contaba con una casa con cocina, corredores de mezquite, caballerizas y una noria.

La propiedad cambió de manos repetidamente hasta llegar a Jesús Ramírez y Margarita González, quienes la habitaron hasta 1953. Ese año, el gobierno expropió la tierra para solucionar las inundaciones y sequías crónicas de la zona. La obra de la presa costó 10 millones de pesos y obligó al desplazamiento de 242 personas.

En 1998, una sequía severa bajó el nivel del agua y dejó expuestas las ruinas de la hacienda.

El Templo Expiatorio y su laberinto de criptas

El Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús es un edificio neogótico cuya construcción tomó más de 90 años. La primera piedra se colocó el 8 de julio de 1921 y la obra finalizó el 20 de marzo de 2012. El proyecto surgió de la visión del padre Bernardo Chávez Palacios en 1920, quien contó con la donación del terreno de Natalia Araujo y la autorización del obispo Emeterio Valverde y Tes.

Bajo los cimientos se extiende una red de catacumbas diseñada por el arquitecto Luis Gólvera. Se trata de un sistema de pasillos angostos y 1,900 criptas que alcanzan los 12 metros de profundidad. Los trabajos se interrumpieron por una inundación en 1926 y la inestabilidad de la Guerra Cristera, reanudándose en 1930.

El templo alberga siete capillas subterráneas activas: * Nuestra Señora de la Soledad. * Nuestra Señora de los Dolores. * Capilla S Homo (con estatuas de San Marcos, San Lucas, San Mateo y otros). * Señor San José. * San Miguel de Arcángel. * San Bernardo. * San Antonio y San Ignacio Loyola.

Existe una octava capilla, la de Nuestra Señora de las Angustias, que permanece cerrada. En la capilla de San Bernardo, el diseño provoca que las estatuas parezcan seguir la mirada del visitante, culminando en un altar con la imagen de Cristo y un símbolo de un ojo.

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¿Existen realmente túneles de la Inquisición?

La creencia popular sostiene que León posee una red de túneles secretos utilizados para esconder tesoros, evitar la Inquisición o facilitar amoríos clandestinos. Sin embargo, el análisis histórico sugiere una realidad más pragmática.

El historiador Antonio Rivera At Tafoya menciona en 'Anatomía de León' que estos espacios servían como refugios ante la barbarie o para ocultar riquezas durante conflictos religiosos. No obstante, Gilberto Guerra Mulgado y el cronista Carlos Arturo Navarro Valtierra apuntan a una causa técnica: el agua.

Desde la fundación de la villa en 1576 por Juan Bautista de Orosco, la ciudad sufrió de escasez e inundaciones. Para combatir esto, los habitantes excavaron pozos y norias. Entre 1650 y 1700, se construyeron zanjones adobados para canalizar los excesos de agua. Estos conductos, al converger, crearon la apariencia de un laberinto subterráneo.

El mito se consolidó el 22 de agosto de 1929. Durante unas obras de pavimentación detrás del mercado del Parián, se descubrió un conducto. Los comerciantes locales y el reportero Ignacio Granados del Correo de León alimentaron la narrativa de los 'pasadizos coloniales' para atraer turistas y aumentar las ventas, distorsionando la realidad técnica de los desagües.

La Zona Arqueológica Chupícuaro y el origen de la ciudad

Antes de la fundación española, la región fue hogar de la cultura Chupícuaro. Este asentamiento, descubierto entre 1926 y 1927, estuvo habitado aproximadamente entre el 500 a.C. y el 300 d.C., aunque algunas teorías sugieren que se remonta al 800 a.C.

El sitio es uno de los más extensos del país y cuenta con más de 10 pirámides construidas sobre basamentos ovales. Solo una ha sido explorada parcialmente, revelando cerámica, figurillas y pedernales. A pesar de su valor, la zona se encuentra actualmente abandonada.

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Se cree que la influencia de los Chupícuaro se extendió incluso hasta el sur de Estados Unidos. Fueron, posiblemente, los primeros habitantes organizados de Guanajuato.

La ciudad de León nació oficialmente por orden del virrey Martín Enríquez de Almanza en 1575, con el objetivo de asegurar la colonia española frente a los ataques chichimecas. Para 1580, ya era una alcaldía mayor con jurisdicción desde la Sierra de Comanja hasta el río Lerma.

La historia de la ciudad ha estado marcada por la precariedad climática. Entre 1630 y 1786, se registraron sequías severas que provocaron hambrunas, mientras que inundaciones catastróficas azotaron la zona en 1637, 1749, 1762 y 1803.

El subsuelo de León presenta la contradicción de albergar tanto la fe institucionalizada de sus catacumbas como el olvido de las pirámides Chupícuaro.

La red de túneles que muchos atribuyen a la mística de la Inquisición son, en gran medida, antiguos drenajes.

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