Subsuelo de Puebla: fósiles y ciudades bajo la superficie

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Una retroexcavadora en el cementerio municipal de Los Reyes de Juárez, al este de Puebla, golpeó lo que parecía una raíz de árbol en 2021. Al bajar el operador, descubrió fragmentos óseos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) identificaría posteriormente como megafauna del Pleistoceno. Los análisis confirmaron que los restos tenían más de 10,000 años de antigüedad.

Entre los hallazgos destaca una defensa de casi tres metros, a menudo confundida con un colmillo, perteneciente a un mamut colombino. La recuperación incluyó el 70% de la pelvis, costillas y un cráneo fragmentado. No es un caso aislado. En San Francisco Totimehuacán, se localizaron restos del Pleistoceno tardío, con antigüedades entre 10,000 y 14,000 años, que incluyen el cráneo y costillas de un camello, así como el colmillo de un perro lobo gigante.

¿Qué oculta la estructura de la Gran Pirámide de Cholula?

La pirámide más grande del mundo no se encuentra en Egipto, sino bajo el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios. Con un basamento cuadrado de 450 m por 450 m, esta construcción mesoamericana comenzó su gestación alrededor del año 300 a. C. Su finalización tomó entre 500 y 1,000 años debido a la costumbre de remodelar y ampliar las estructuras antiguas.

Fue erigida para honrar a Quetzalcóatl. Tras la partida de los toltecas en el siglo XIV y la posterior llegada de los españoles, la pirámide quedó sepultada durante siglos.

Sobre su interior, existen más de 280 metros de túneles. Contrario a la creencia popular de que fueron pasadizos ceremoniales de caciques, estos fueron excavados el siglo pasado por arqueólogos para estudiar los cimientos de la obra. Cholula funcionó como una ciudad santuario donde convergieron grupos otomíes, nahuas, popolocas y mixtecos entre el año 900 y 1521.

La masacre de 1519 y la caída de la ciudad santuario

Hernán Cortés avanzaba hacia Tenochtitlán cuando llegó a Cholula. Según las crónicas de Bernal Díaz del Castillo y las cartas de relación de Cortés, el conquistador ejecutó una matanza preventiva tras recibir noticias de que Moctezuma había enviado 20,000 guerreros para emboscarlo.

El resultado fue una carnicería.

Se estima que entre 3,000 y 6,000 personas murieron en pocas horas. Líderes civiles y religiosos fueron ejecutados sistemáticamente. La violencia se prolongó durante varios días sin que se registrara una sola baja en las tropas españolas o sus aliados tlaxcaltecas.

El subsuelo de Puebla revela asentamientos olmecas

En el centro histórico de la ciudad, específicamente en la Casa del Mendrugo, un grupo de arqueólogos detectó un entierro prehispánico con más de 3,500 años de antigüedad. El hallazgo es disruptivo porque sugiere que la cultura olmeca tuvo asentamientos en la zona.

Esta civilización, considerada la madre de las culturas mesoamericanas, existió entre el 1500 a. C. y el 100 a. C. Los materiales recuperados, que datan del periodo preclásico temprano al medio, incluyen una ofrenda funeraria en una olla de barro naranja con 35 objetos: figurillas antropomorfas, pectorales de piedra verde y espejos de magnetita.

Arnulfo Allende, arqueólogo del proyecto, subrayó que es la primera vez que se encuentra arquitectura, material arqueológico y evidencia humana en un mismo contexto dentro del centro de Puebla.

¿Existen realmente 10 kilómetros de túneles bajo la ciudad?

La ciudad colonial de Puebla reposa sobre una red de aproximadamente 10 km de túneles con más de 500 años de antigüedad. Aunque la leyenda urbana sugiere que la Iglesia Católica los usó para trasladar riquezas o que los revolucionarios los emplearon como escondite, la evidencia técnica apunta a una función hidráulica.

Eduardo Merlo, investigador del INAH, sostiene que se trata de estructuras diseñadas para transportar agua. Los jesuitas, con sus vastos recursos, construyeron acueductos subterráneos que atravesaban el río San Francisco mediante un sistema de sifones. El jesuita Juan Gómez fue el responsable de conducir agua de alta calidad desde la hacienda Amalucan hasta el Colegio del Espíritu Santo.

A pesar de esto, existen cámaras bajo el Zócalo que conectan con la Catedral. Estos pasajes fueron utilizados en 1862 durante los enfrentamientos contra el ejército francés, conectando puntos estratégicos como el Fuerte de Guadalupe y el Fuerte de Loreto.

El misterio de la ciudad perdida y el puente de bubas

Sergio Vergara Verdejo, director de la gerencia del centro histórico, plantea la hipótesis de una ciudad perdida bajo la superficie. Existen indicios de que la primera ciudad se inundó en el siglo XV, dejando capas de material y osamentas que aún no han sido totalmente exploradas.

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En este proceso de redescubrimiento se halló el puente de bubas, una estructura de piedra del siglo XV utilizada para trasladar enfermos de peste bubónica hacia un hospital franciscano. Junto a este vestigio, apareció un escudo de la ciudad de Puebla tallado en piedra y asignado por la corona española en 1790.

La recuperación de este patrimonio es lenta. Se estima que tomará más de 15 años desglosar las tres capas de material ocultas bajo el casco urbano.

Osarios y reliquias bajo la Catedral de Puebla

La Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, terminada en 1768, es un monumento a la arquitectura colonial. Sin embargo, su subsuelo es un repositorio de poder eclesiástico.

Bajo el altar mayor descansan los restos de obispos y arzobispos fundamentales para la historia de la región, como Fray Julián Garcés, el primer obispo de la ciudad, y Víctor Sánchez Espinosa. Asimismo, la capilla de reliquias resguarda los restos de mártires y santos, incluyendo a San Basilio y San Cornelio.

Fuera del centro, en Atlixco, el INAH localizó un osario con restos de al menos 80 personas. Tras el análisis de antropología física, se determinó que el número de individuos en posición primaria es de aproximadamente 40, con edades de muerte entre los 20 y 50 años, cifra coherente con la esperanza de vida prehispánica.

El registro fósil: desde dinosaurios hasta langostas gigantes

Puebla posee una diversidad geológica excepcional. En San Martín Atexcal, se descubrieron fósiles de dinosaurios del Cretácico temprano con 145 millones de años de antigüedad. Este hallazgo modificó el registro fósil de México al confirmar la presencia de esta fauna en un periodo previamente no documentado en el país.

Otros sitios revelan la historia marina de la región: - En Zapotitlán, el Museo Paleontológico exhibe fósiles marinos de hace más de 100 millones de años. - En El Guajoyuca, se hallaron colonias de turritelas (moluscos gasterópodos) incrustadas en rocas de barranca. - En Santa Ana Telxstock, se recuperaron fósiles de langostas de meer magna con 120 millones de años.

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Algunos depósitos, como San Salvador Plata Noaya, contienen fósiles del periodo carbonífero de hasta 300 millones de años, destacando el tiburón de sierra en espiral Helicoprion.

Centros urbanos extintos: Cantona e Yancan

En la Sierra Norte, la zona arqueológica de Yancan, o "la casa de la noche", representa la ciudad prehispánica más importante de la región. Fundada por los totonacas alrededor del año 400 d. C., la urbe fue posteriormente invadida por los mexicas.

Por otro lado, Cantona destaca por su nivel de urbanización. Fundada al final del preclásico tardío, su economía se basó en el control del comercio de obsidiana y la supervisión del tránsito por el Valle de Cerdán. La ciudad contaba con más de 3,000 patios residenciales, 500 calles adoquinadas y una acrópolis con templos ceremoniales.

Recientemente, en San Andrés Cholula, se localizaron 11 entierros primarios con 14 esqueletos y más de 1,000 piezas arqueológicas, además de un monolito dedicado al dios Tlaloc hallado en la escalinata del osito de los deseos en 2023.

La gestión del patrimonio subterráneo continúa a través de la Gerencia del Centro Histórico, que actualmente mantiene el puente de bubas como un museo iluminado abierto al público con un costo de acceso de 20 pesos.

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