
Sinaloa suele proyectarse como un destino de playas y gastronomía, donde el flujo turístico alcanzó los 4.65 millones de personas en los primeros nueve meses de 2024. Sin embargo, esa superficie es solo la capa más reciente de un registro estratigráfico complejo.
Bajo el asfalto de Mazatlán y las marismas del sur existe una superposición de civilizaciones y procesos geológicos que contradicen la idea de un estado simplemente costero.
¿Qué civilizaciones habitaron el subsuelo de Mazatlán?
Durante 2022, obras de pavimentación e infraestructura en la zona urbana de Mazatlán revelaron un asentamiento de la cultura Aztlán. El arqueólogo Santos Ramírez identificó cerámica de alta calidad técnica producida entre los años 900 y 1200 después de Cristo.
El hallazgo incluyó una pipa y tres vasijas fragmentadas. No obstante, el dato más disruptivo fue la ubicación de los entierros.
Ramírez señaló que encontrar restos humanos bajo un piso de concha y acompañados de cerámica fina es un evento inusual en la región, donde lo habitual son las tumbas dentro de ollas.
El Calón es una construcción de conchas
En el corazón de las marismas del sur de Sinaloa se erige un monumento único: una pirámide de 30 metros de altura construida con capas alternas de tierra estéril y conchas. Cada estrato de 30 centímetros de material se repitió hasta alcanzar una base de 100 por 80 metros.
Los especialistas estiman que se requirieron 275 millones de conchas para su levantamiento.
Se cree que el proceso tomó cien años y contó con la participación de unos 500 concheros locales entre el 750 y el 1200 después de Cristo.
La minería define la economía subterránea
Sinaloa opera como uno de los núcleos mineros más relevantes de México. El estado cuenta con 13 distritos mineros donde 20 empresas ejecutan 115 proyectos de extracción.
La inversión es mayoritariamente extranjera, con capitales provenientes de Canadá, Estados Unidos y China.
Solo en 2017, la producción registró 112 kg de oro y 34.9 toneladas de plata. A esa cifra se sumaron 2711 toneladas de plomo, además de cobre y zinc. Aunque la producción de ese año cayó un 48.55% respecto a 2016, la tendencia actual es de crecimiento sostenido.
¿Cómo afectan las placas tectónicas a la zona?
El subsuelo sinaloense es el escenario de una interacción geológica constante. Según el geólogo marino Alfredo Galavis, de la Universidad Autónoma de México, la región se encuentra bajo la influencia de la placa del Pacífico y la placa de Rivera.
La fricción entre estas placas genera sismos, aunque de menor escala que los del sur de México.
En el tramo que va desde el sur de Sinaloa hasta Mexcali, las placas se están separando, proceso que originó la fragmentación de la Baja California.
El registro fósil de Mocorito
El municipio de Mocorito funciona como un yacimiento paleontológico activo. Se han identificado ocho sitios distintos con fósiles de mamuts no petrificados.
Estos animales pastoreaban en pantanos de llanuras intermontanas hace decenas de miles de años.
En la comunidad de Mezquite Gordo, el INAH confirmó el hallazgo de un hueso de mamut mientras se perforaba una noria en una propiedad privada. El arqueólogo Samuel Herráez Coronel sugiere que el ejemplar pudo ser arrastrado por la corriente de un arroyo, lo que dispersó sus restos.
El señorío de Chiametla y su colapso
Chiametla, o Kulana en idioma totorame, fue un estado mesoamericano vinculado a la cultura del occidente mexicano. Su seguridad dependía de fronteras naturales: el río Piaxtla al norte y la Sierra Madre Occidental al este.
Mantenía relaciones diplomáticas con la tribu Shishima y la etnia Tacue, además de colindar al sur con Aztlán.
El contacto con los conquistadores fue devastador. Las epidemias redujeron la población de 210,000 habitantes a solo 5,000 personas.
Los asentamientos más antiguos de la costa
A unos 50 kilómetros al norte de Mazatlán se ubica la Flor del Océano. Es la evidencia de presencia humana más antigua del estado, con objetos que superan los 4,000 años de antigüedad.
Se recuperaron 60 puntas de proyectil, herramientas de piedra y cerámica.
Cerca de allí, petrograbados con figuras geométricas y antropomorfas confirman la existencia de un culto al sol durante la época arcaica.

El hallazgo de los 15 mil años en El Rosario
En 2014, expertos del INAH localizaron en un lomerío de El Rosario un entierro con rasgos de las tumbas de tiro del occidente mexicano. Los restos pertenecen a una cultura anterior a la ocupación de Chiametla.
Lo más relevante fue el hallazgo de decenas de figurillas de entre 3.5 y 7 centímetros.
Joel Santos Ramírez afirmó que no se habían encontrado tales cantidades de figurillas en ninguna otra excavación de la zona.
Wasabe funciona como una frontera cultural
En la isla Macapule, el arqueólogo José Rodrigo Vivero Miranda describió la región de Wasabe como un híbrido entre Aridoamérica y Mesoamérica.
Se localizaron 17 puntos de interés arqueológico, incluyendo montículos de conchas y espacios funerarios.
Un montículo de 1.5 metros de altura contenía los restos de 190 individuos, muchos de los cuales presentaban deformación craneal tabular erecta.
Los túneles y panteones bajo las ciudades
El centro de Mazatlán oculta panteones subterráneos de los siglos XIX y XX. El más antiguo es el panteón Ángela Peralta, donde la cantante fue enterrada en 1883 tras contraer peste amarilla.
En Culiacán, existen túneles cuya existencia el INAH tardó en reconocer oficialmente.
Las teorías varían entre fortalezas españolas y rutas de traslado de tesoros durante el Porfiriato. En El Fuerte, se cree que las casonas coloniales conectaban con pasajes subterráneos para facilitar la huida de familias acaudaladas durante revueltas.
La crisis de los acuíferos frente a la abundancia
Sinaloa posee 14 acuíferos críticos para la agricultura y la industria. Pese a esto, la sequía de 2023 dejó a ocho de ellos en estado de sobreexplotación.
Según reportes de Conagua, las presas operaban apenas al 16% de su capacidad.

Ríos como el Mocorito, Elota y Piaxtla sufrieron un descenso drástico en su volumen. A finales de 2024, los niveles de agua no se han recuperado satisfactoriamente.
Los últimos vestigios de las culturas costeras
Los Tacues dominaron la zona entre el río Mocorito y el río Piaxtla, destacando por sus vasijas ornamentales donde depositaban a sus muertos.
Los Totorames, más pacíficos pero conflictivos en disputas territoriales, se extendieron hasta Nayarit.
En la sierra, los Acaxis y Shishimas eran belicosos y practicaban el juego de pelota. Sus rastros son principalmente armas: lanzas, macanas y arcos.
En la avenida del Delfín en Mazatlán se excavó un sitio de la cultura Aztlán habitado entre el 700 y el 1100 después de Cristo. Estos grupos nunca conocieron a los españoles.
El registro de excavaciones en el estado comenzó formalmente en 1925 con los trabajos de Alfonso Toro.
Un joven buscador de tesoros en la sierra grabó en TikTok que solo encontró latas de atún y una funda de pistola.
En la presa A Sanalona, la inundación del valle creó isletas de vegetación denominadas Narnia.
La isla de Ju Cuisillo albergó un sitio de pesca entre el 500 y 750 después de Cristo.