Baja California Sur: la península que se vuelve isla

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Baja California Sur no es una entidad geográfica estática. Mientras el turismo se concentra en el arco de Cabo San Lucas o en el lujo de la casa Friser, la tierra bajo los pies de sus 867.000 habitantes se desplaza en un proceso geológico activo. Esta península se separa del continente a una velocidad de 12,5 cm por año, un movimiento que transformará la región en una isla en los próximos 50.000 años.

¿Hacia dónde se mueve la península?

La trayectoria es ascendente. Los geólogos indican que Baja California se desplaza hacia el norte, un fenómeno que ha persistido durante millones de años. De hecho, hace 4 millones de años, la zona de Cabo San Lucas se encontraba junto a Puerto Vallarta.

Este desplazamiento ocurre en dos direcciones: hacia el norte y contra el continente. Esta fricción y separación es la responsable directa de la creación del Golfo de California.

El origen político de las dos Californias

La división administrativa de la región no respondió a la geografía, sino a la presión geopolítica. Originalmente, toda la península era una sola unidad, pero el despojo estadounidense obligó a trazar una primera línea fronteriza para delimitar la autoridad mexicana.

Posteriormente, la península mexicana se fragmentó en Baja California y Baja California Sur. Esta separación definitiva ocurrió hace más de 72 años, concretamente en 1974, cuando el sur se convirtió en el estado número 31 de la federación.

El motivo fue el abismo en el desarrollo y la demografía. Mientras la zona norte diversificó su economía con la manufactura en Tijuana y el turismo, el sur mantuvo una dependencia casi exclusiva de la actividad turística y un clima desértico más uniforme.

Túneles jesuitas bajo La Paz

Existen pasadizos subterráneos que conectarían las casas antiguas de la capital sudcaliforniana. El investigador Caliel Hamburgo sostiene que estas redes, de apenas 90 cm de altura, permitían el tránsito de personas agachadas y utilizaban materiales del siglo XIX como tabique, cal, zoay y agua.

La evidencia de la implicación de la orden jesuita reside en la ubicación de la biblioteca de los misioneros jesuitas sobre estos puntos.

Algunos de estos accesos permanecen sellados. Un ejemplo es el túnel bajo el local que hoy ocupa la discoteca Area 51, donde los propietarios actuales argumentan que el cierre es para evitar plagas, aunque relatos locales sugieren experiencias más inquietantes.

En contraste, la casa del general Agustino Lacheja mantiene la accesibilidad a su estructura subterránea. Este túnel, construido con 100.000 ladrillos sobre un basamento de piedra, servía originalmente para proteger la edificación de las inundaciones.

El registro fósil de San Juan de la Costa

La riqueza paleontológica de la región es excepcional, especialmente en la localidad de San Juan de la Costa. Aquí se encuentra una de las minas fosfóricas más grandes de México, con registros que datan de hace 30 millones de años.

Los hallazgos incluyen delfines y ballenas prehistóricas en estado de conservación óptimo. El yacimiento es tan singular que su único paralelo geológico se encuentra en Nueva Zelanda.

En 1990 se desenterraron huesos que no fueron plenamente comprendidos hasta 2017. Los estudios revelaron que se trata de una nueva especie de ballena, un animal de transición entre los odontocetos y los misticetos, es decir, entre las ballenas con dientes y las que poseen barbas para filtrar presas.

La sabana húmeda donde vivieron los mamuts

El paisaje actual del Carrizal es árido, pero hace millones de años era una sabana húmeda. Este entorno atrajo al mamut columbi, un animal cuya familia está hoy extinta y cuyo pariente más cercano es el elefante.

Especialistas de Lina y de la UA desenterraron allí un cráneo casi completo, junto con colmillos y molares.

La megafauna no se limitaba a los probóscideos. En la zona también se han hallado restos de tigres dientes de sable, bisontes y osos gigantes. Sin embargo, existe un conflicto persistente entre los habitantes locales y los centros de estudio, ya que gran parte de estos fósiles son trasladados fuera del estado, dejando los museos regionales con piezas insuficientes.

El bosque petrificado y la cuenca de San José del Cabo

Cerca de San José del Cabo, la geología revela que las sierras actuales fueron alguna vez islas continentales. Durante el Mioceno tardío, la cuenca se convirtió en un reservorio de fósiles marinos que luego emergieron para formar el suelo de ríos y cañadas.

Este fenómeno explica por qué un ranchero encontró el esqueleto de una ballena a 40 kilómetros de la costa hace cinco años.

Acompañando estos restos marinos existe un bosque petrificado de hace 34 millones de años. La arena del desierto ha actuado como un agente conservador tan eficiente que todavía es posible contar los anillos de los troncos fosilizados.

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El arte rupestre de la Sierra de San Francisco

La región alberga más de 300 sitios con pinturas rupestres y petroglifos. Se estima que esta actividad comenzó hace 4.000 años y continuó hasta la llegada de los españoles en 1650.

Los artistas, probablemente antepasados de los cochimíes, utilizaron el estilo gran mural.

En la Cueva de las Flechas, las figuras fueron trazadas de un solo trazo, evitando el efecto borroso de los repasos. No hay consenso sobre su significado; las teorías varían entre escenas de caza, ritos de pasaje o sacrificios rituales.

Otras secciones muestran una complejidad técnica sorprendente. En la Cueva la Pintada, el lienzo de piedra se extiende por 175 metros, lo que sugiere que los artistas prehistóricos diseñaron andamios para alcanzar las zonas altas.

La Cueva la Soledad presenta la muestra más antigua, de hace 7.000 años. Sus pinturas están protegidas por una capa salitrosa natural que funciona como barniz, marcando la transición hacia el estilo gigante, con figuras colosales que saturan la pared.

Las tribus desaparecidas del sur

La historia humana de la península está marcada por el conflicto y la extinción. Los guaicura y los pericúes lucharon durante siglos por el control de la zona de La Paz.

Los pericúes, cuyos ancestros llegaron hace 10.000 años desde el Pacífico, mantenían un aislamiento tal que seguían usando lanzaderas y arcos cuando otras culturas ya habían evolucionado sus armamentos.

Ambos grupos se aliaron temporalmente contra los misioneros jesuitas, pero la guerra y las enfermedades diezmaron sus poblaciones. Para el año 1800, la cultura guaicura había desaparecido.

Los monguí habitaron la zona de Loreto. Eran nómadas dedicados a la caza y la pesca en la Sierra de la Giganta, aunque la información sobre ellos es escasa debido a que los jesuitas no profundizaron en sus estudios etnográficos.

Finalmente estuvieron los cochimíes. Este pueblo, que huyó hacia el sur tras ser derrotado por vecinos más poderosos, mantuvo un estilo de vida nómada hasta su contacto con los europeos en 1680. Para cuando llegaron los frailes dominicos en 1740, los cochimíes estaban casi extintos.

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Minería y la caída de El Boleo

Baja California Sur es el líder nacional en la producción de tres minerales no metálicos: sal, yeso y fosforita. En cuanto a los metales, destaca la extracción de cobre, cobalto y zinc.

La historia de la mina El Boleo ilustra la volatilidad de esta riqueza. Su veta de cobre alcanzó concentraciones del 15%, lo que atrajo la inversión de los Rothschild tras el respaldo de Porfirio Díaz.

El auge del cobre duró hasta 1938, periodo en el que fue sustituido por el manganeso. En 1972, el recurso se agotó completamente, transformando el asentamiento en un pueblo fantasma.

El acuario del mundo

El Golfo de California es reconocido internacionalmente por su biodiversidad. Esta denominación, popularizada por Jacques Cousteau, describe un ecosistema donde coexisten leones marinos, tortugas verdes y langostas.

Bajo el lecho marino de la capital, La Paz, existen conglomerados de roca volcánica extrusiva. Investigadores creen que estas formaciones prueban que la península estuvo conectada con la Sierra Madre Occidental, desde Jalisco hasta Arizona, antes de que la violencia de las placas tectónicas forzara la apertura del golfo.

En el sitio conocido como El Conchalito, se han descubierto decenas de enterramientos humanos de guaicura y pericúes.

Los últimos cuatro entierros individuales fueron revelados en 2022, funcionando como una fuente de herramientas de piedra tallada y pulida.

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