Lemmy Kilmister: Vida y muerte de una leyenda del rock

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Una vida a toda velocidad, llena de rock and roll, whisky, anfetaminas y música atronadora. Así fue la existencia de Ian "Lemmy" Kilmister, una figura icónica que desafió las convenciones y dejó una profunda huella en la historia de la música. Su nombre se convirtió en sinónimo de rebeldía, energía y un sonido único que marcó a toda una generación.

Su historia, lejos de ser una simple narración de excesos, es un relato fascinante de perseverancia, talento y una filosofía de vida que lo convirtió en una leyenda. Un viaje desde su infancia en la Inglaterra de la posguerra hasta su consolidación como líder de Motörhead, una banda que definió el sonido del heavy metal y el punk. Un recorrido por su personalidad compleja, sus adicciones y su inquebrantable espíritu.

Infancia y primeros años

Lemmy nació el 24 de diciembre de 1945 en Burslem, Staffordshire, Inglaterra. Su infancia estuvo marcada por la separación de sus padres, un hecho que lo marcó profundamente. Criado principalmente por su madre y su abuela, experimentó una soledad que lo convirtió en un observador perspicaz del mundo que le rodeaba. El cambio de apellido a Willis, impuesto por el nuevo compañero de su madre, es un ejemplo de la rebeldía que definiría su vida; Lemmy siempre se identificó con su nombre de nacimiento.

La influencia de la música llegó de manera temprana, gracias a la fascinación por Tommy Steele, un ídolo juvenil de la época. Descubrió la guitarra en casa de su tía, y aunque inicialmente aprendió solo tres acordes, esto fue suficiente para encender su pasión por la música. A los 16 años, asistió a un concierto de los Beatles, quedándose impresionado por la figura de John Lennon, lo que consolidó su camino en el mundo de la música. Su práctica de folk le permitió afinar sus habilidades en la guitarra.

La adolescencia de Lemmy se desarrolló en Manchester y Blackpool, donde comenzó a experimentar con las pastillas. Rechazando la heroína, se decantó por las anfetaminas, un hábito que marcaría su vida durante décadas. En esta etapa, tuvo un hijo, Jan, con su pareja Cat, a quien dio en adopción. Su carrera musical dio sus primeros pasos en la banda Rockin' Vickers, donde actuó como bajista y ocasionalmente como vocalista. A pesar del éxito regional, la falta de ambición de la banda lo llevó a buscar nuevas oportunidades en Londres.

La escena musical londinense y Motörhead

Londres fue un crisol de experiencias para Lemmy. Desde dormir en el sofá de la madre de Ronnie Wood hasta trabajar como roadie para Jimi Hendrix, una experiencia que lo marcó profundamente. "Fui camello para Jimi Hendrix", decía Lemmy, destacando la influencia del guitarrista en su carrera. Después de pasar por bandas como Opal Butterfly y Hawkwind, donde su consumo de speed causó conflictos que llevaron a su despido, Lemmy encontró su lugar en el mundo.

En Hawkwind, Lemmy conoció a Sid Vicious, a quien enseñó a tocar el bajo. La formación de Motörhead, inicialmente llamada Bastard, se consolidó con la llegada de Phil "Philthy Animal" Taylor a la batería y Eddie "Fast" Clarke a la guitarra. El sonido distintivo de Motörhead, una mezcla de punk, heavy metal, rock and roll y blues, se convirtió en su sello de identidad. Su música, a alto volumen, con el bajo como protagonista, se convirtió en un referente para bandas como Metallica, que les rindió homenaje con canciones como "No Remorse".

El éxito internacional llegó con álbumes como Ace of Spades y Overkill, consolidando a Motörhead como una fuerza dominante en la escena del rock. Ace of Spades es considerado uno de los álbumes más importantes de la historia del heavy metal, un testimonio de su influencia en la música y la cultura rock. La banda se convirtió en un símbolo de la rebeldía y la energía incontenible del rock and roll.

Vida personal y últimos años

La vida personal de Lemmy fue tan intensa como su carrera musical. Sus excesos con el sexo, las drogas y el alcohol son parte indiscutible de su historia. Anécdotas como su aparición en una fiesta de Tony Iommi con medias, tacones y maquillaje muestran su personalidad excéntrica y su desprecio por las convenciones sociales. Incluso llegó a afirmar haber visto un OVNI. A pesar de los cambios en la formación de Motörhead, la banda continuó su trayectoria, lanzando éxitos como "Killed by Death".

En 2002, publicó su autobiografía, un relato crudo y honesto de su vida al límite. En sus últimos años, su salud decayó, lo que lo obligó a moderar sus hábitos, reduciendo el consumo de alcohol y dejando de fumar. Sin embargo, su rebeldía permaneció intacta, y la preocupación por su salud lo irritaba profundamente. La noticia de su muerte, el 28 de diciembre de 2015, a los 70 años, a causa de un agresivo cáncer de próstata, conmocionó al mundo del rock.

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El impacto de Lemmy Kilmister

La muerte de Lemmy dejó un vacío en la escena del rock, pero su influencia sigue viva en su música y en su filosofía de vida. Su imagen icónica, con su característico bigote, ropa negra y sombrero, se convirtió en un símbolo del rock and roll. Su lema, "Born to lose, live to win", tomado de una canción de Motörhead, resume perfectamente su existencia: una vida llena de excesos, pero también de triunfos y una inquebrantable determinación. A pesar de los rumores sobre su fortuna, la realidad es que no era tan extensa como se creía. Su interés por la parafernalia nazi, un tema que generó polémica, debe contextualizarse históricamente, sin que esto implique una justificación de sus acciones.

La historia de Lemmy Kilmister es un testimonio de una vida vivida al máximo, con sus luces y sombras. Una vida marcada por la música, los excesos, y la rebeldía. Una leyenda del rock que, a pesar de su muerte, sigue inspirando a generaciones de músicos y fans de la música en todo el mundo. Su impacto en la escena del heavy metal y el punk es innegable, y su música continúa resonando con la misma fuerza que en sus inicios. La música de Motörhead sigue siendo un referente para muchos artistas del género. Su figura sigue siendo estudiada como ejemplo de personalidad icónica y un estilo de vida que marcó una época. Su influencia en la música contemporánea es innegable, y su nombre sigue siendo mencionado con respeto y admiración por todos aquellos que aprecian el verdadero espíritu del rock and roll. La intensidad de su vida se refleja en la fuerza y energía de su música, un legado que perdura a través del tiempo.

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